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miércoles, 19 de diciembre de 2007

El comienzo de la derrota a la subversión

El Comienzo de la Derrota

A partir del ataque e intento de copamiento del Cuartel del Batallón Depósito de Arsenales 601 "Domingo Viejo bueno" en Monte Chingolo, se inicia un proceso en la caída de los grupos guerrilleros, que se iría paulatinamente acentuando con nuevos episodios que serían fundamentales para el aniquilamiento final de dichas organizaciones, el que prácticamente queda concretado con la muerta de MARIO ROBERTO SANTUCHO el 19 de julio de 1976.

En julio de 1976, los miembros de las organizaciones Montoneros y el E.R.P. presentían el camino hacia el final.

Como antecedentes se transcriben párrafos con diálogos producidos por algunos miembros de esas organizaciones extraídos del libro “La voluntad” de EDUARDO ANGUÍTA y MARTÍN CAPARRÓS (Tomo III, pag.110 y siguientes) – (*)

“A mediados de julio, (1976) cuando les llegó la información que la conducción Montonera ya no estaba en la Argentina, los oficiales de la Columna Norte se pusieron como locos. Era el colmo. Les dijeron que se habían ido en abril, no podían estar seguros, eran rumores, pero lo creí y eso quería decir que se habían pasado tres últimos meses, discutiendo documentos tras documentos, con unos tipos que ya no estaban. Y ello les parecía además una especie de traición”.

“Está bien, puede ser que haya que preservarlos, todo el verso ese de que la conducción estratégica tiene que replegarse. No sé, no estoy muy seguro. Pero entonces, por lo menos, que acepten las iniciativas de los boludos que nos quedamos, ¿no? Y esos eran los que nos decían que nosotros perdíamos por liberales. Pero la puta que los parió Porqué estamos acá, perdemos”.

“Sergio Berlín estaba indignado y la discusión se acaloraba. Ese domingo habían organizado un asado para ver que es lo que hacían. Estaban todos los disidentes del norte y otros que empezaban a plegarse de otra zona. El encuentro les parecía un riesgo fuerte pero pensaban que tenían que correrlo para tratar alguna iniciativa común.”

“Lo que parece mentira es que tengamos que pelear mas contra la conducción que contra los milicos, la puta madre...”

“Las discusiones seguían y en esos días cayeron el Cholo, el Inglés Carlos Ocampo, Laura Mujica. Una semana mas tarde llegó la noticia de que la Gorda Amalia también había caído. Casi todos los días se enteraban de una nueva.”

“No quiero ser lechuza pero me da la sensación de que de esta no salimos. No le veo la manera. No digan nada pero a veces me siento tan cansado que no se como voy a llegar a mañana”.
“¿Y vos no te irías? Tampoco es cuestión de hacerse matar al pedo”

“Y además, ¿A vos te parece que nosotros podíamos vivir con la idea de que nuestros amigos están todos muertos y nosotros nos fuimos? ¿Te parece que podríamos vivir así?

“Dijo Sergio y Mercedes le contestó:”

Bueno los compañeros no perdieron para que vos tambiÈn te sintieras obligado a perder. Murieron para que todos vivamos mejor.”

De cualquier manera si la Orga.. sigue pifiándola, nosotros tenemos que hacer algo.
“Sergio, sí, pero tampoco podemos rajarnos de la Orga.... Si nos rajamos podrían buscarnos para envenenarnos”

“Sergio, lo único que me preocupa es Inesita. Carajo a veces no puedo dormir pensando que será de ella si a Mimi y a mi nos pasa algo.”

“Estaba claro que si seguían así, la caída de todos era cuestión de tiempo. Y LO PEOR ERA QUE NO LOS DETENÍAN OPERANDO O ACTIVANDO, LOS AGARRABAN EN LAS CITAS CANTADAS. A medida que empezaban a caer militantes, cada cita era una tortura: nadie sabía si no sería una trampa. Mercedes DEPINO iba con confianza cuando se que encontraba con Sergio BERLÍN, con Carlos GOLDEMBERG, conN Rodolfo GALIMBERTI, con Laura MUJICA, con Sergio PUIGGROS, con Graciela ITURRASPE. Sabía que ellos no la iban a entregar. Pero cuando tenía que verse con alguien que no conocía mucho, le daba terror.(Pag. 94; 2do. Parrafo. del libro y tomo citado)(*)

(*) Militantes Montoneros revolucionarios.
A raíz de la muerte de Mario Roberto SANTUCHO, el 19 de julio de1976, un conjunto de artículos periodísticos aparecidos días después, desarrolla un acertado comentario sobre la situación final de estas organizaciones, narrando lo que fue el ataque al refugio del que fuera el máximo dirigente del E.R.P.-MARIO ROBERTO SANTUCHO – Jefe revolucionario POLÍTICO y MILITAR – del Partido Revolucionario de los Trabajadores y conductor de la fracción militar: el E.R.P..

Sus antecedentes revolucionarios y su militancia política y militar, figuran en varios trabajos publicados en estas páginas.

A continuación y con la finalidad de certificar fehacientemente lo que se estaba produciendo en las filas revolucionarias, se transcribe varios artículos periodísticos de importante valor documental:

LA NACIÓN: 1 de julio de 1976 publicó:
UN DURO GOLPE A LA SUBVERSIÓN
.
Oficialmente confirmó el Ejército que en el enfrentamiento de Villa Martelli, registrado poco después de las 00:30 horas de anteayer, en un departamento del segundo piso del inmueble sito en Venezuela 3149, murieron el cabecilla ideológico y principal miembro del buró político-militar de la organización extremista declarada ilegal en 1973, Mario Roberto DANTUCHO y uno de sus lugartenientes, José Benito URTEAGA. Los efectivos militares y de la Policía Federal y su similar bonaerense, que participaron de la acción, en la que fue asesinado el capitán del Ejército Juan Carlos LEONETTI, dieron muerte a otros elementos subversivos quienes, como los dos nombrados, lejos de acatar la orden de rendición, atacaron a balazos a los miembros de las fuerzas combinadas. El departamento ocupado por Santucho, se encuentra ubicado en un lugar estratégico ya que se halla en las proximidades de la Avenida General Paz y la ruta Panamericana, lo que, en otras circunstancias y en caso de necesidad, hubiese permitido contar con vías de escape propicias. En el lugar se secuestró importante material, entre el cual se hallaron listados de personas que se adherían a ese movimiento subversivo.

LA RAZÓN: 20 de julio de 1976, informa:
LA GUERRILLA DESCABEZADA.
(Encuentro de la guarida y muerte de Santucho).
Comienza el operativo. Conforme a las fuentes, las autoridades comenzaron a trabajar sobre pistas surgidas a raíz de otro procedimiento realizado el 10 del actual en la vecina localidad de San Andrés, sobre la cual informamos oportunamente. Según se recordará, en esa oportunidad fue allanada por fuerzas conjuntas la finca ubicada en Ecuador l 70, en la que disimulaban sus verdaderas actividades con una fábrica de bolsas de polietileno. Allí se encontró el cadáver del Vicecomodoro Roberto Moisés ECHEGOYEN, asesinado por los extremistas que lo mantenían cautivo, poco antes de irrumpir los efectivos militares y policiales.
En la ocasión fue ultimado un irregular y se capturó a otro, el que dio informaciones que condujeron a nuevas comprobaciones. Dentro del inmueble, de modesto aspecto, en un sótano prolijamente acondicionado, se descubrió lo que se consideró la central de propaganda subversiva, y también fueron incautados importantes documentos que servirían para continuar las batidas contra el extremismo en otros lugares. Dos días más tarde, se llegó a la ciudad de Córdoba, donde en el barrio Observatorio, se concretó otro operativo de significativa trascendencia.
En el inmueble ubicado en Achával Rodríguez 1035, que aparentaba un pequeño taller metalúrgico, funcionaba en realidad otra central de la subversión. Bajo la planta baja de la casa habían construido un amplio sótano en el cual se instalaron valiosas máquinas impresoras destinadas a difundir la acción subversiva en todo el país. El costo de las instalaciones superaba holgadamente los 20.000 millones de nacionales, siendo las maquinarias del tipo más mas modernos que puede obtenerse en plaza.
Pese el hermetismo de las autoridades, pudo establecerse que aparte de dichos elementos en el lugar, se encontró el archivo principal de la organización proscrita en 1973, conteniendo valiosísima información sobre hechos subversivos, así como respecto a los refugios y claves habitualmente utilizados por los sediciosos.
LA HORA DECISIVA.
Con los datos acumulados, siempre conforme a trascendidos de buena fuente, la maquinaria de los organismos de seguridad prosiguió su marcha actuando en base a pistas firmes, y en la seguridad que se acercaba la "hora 0" para la subversión.
Fue así que en la víspera, poco después del mediodía, móntese un operativo de control de automotores en las avenidas General Paz y Ruta Panamericana, en la zona de Villa Martelli. En el procedimiento se concentraron importantes fuerzas militares, con la colaboración de efectivos de la Policía Federal y de su similar bonaerense.
Paulatinamente y procurando no despertar sospechas, las tropas fueron desplazándose y tomando posiciones por las inmediaciones del lugar, como si se tratara solamente de verificar la identidad de los automovilistas que circulaban por la zona. Así se internaron unos 200 metros en el sector provincial, hasta llegar a un barrio en construcción, cuyas calles no tienen todavía nomenclatura municipal. Entre los inmuebles ya levantados figura un edificio de 12 pisos, evidentemente el objetivo principal de las fuerzas actuantes ya que sobre Èl convergió el grueso de los efectivos.
Aproximadamente a las 14:30 horas se inició el asalto al edificio ingresando en él varias patrullas encabezadas por el Capitán Juan Carlos LEONETTI. Este militar llamó a la puerta de uno de los departamentos, siendo atendido por una mujer que, al darse cuenta de quien se trataba, alertó a varios individuos que estaban en el interior. Mientras la mujer retrocedía y se parapetaba tras la puerta, sus compañeros abrían nutrido fuego contra los efectivos. Las primeras descargas tomaron de lleno al Capitán LEONETTI que se desplomó sin vida. La reacción de los efectivos fue instantánea y la agresión respondida enérgicamente.
Entáblese así, un furioso tiroteo, en el cual se utilizaron por una y otra parte, armas de grueso calibre. Finalmente, el fuego de los agresores pudo ser acallado y cuando las fuerzas del orden ingresaron a la vivienda hallaron los cadáveres de por lo menos siete extremistas, entre los cuales figuraban SANTUCHO, URTEAGA Y MENA. Informaciones fragmentarias surgidas en la confusión de los primeros momentos, hicieron pensar que entre los muertos figuraba GORRIARÁN MERLO, pero las fuentes consultadas aseguraron poco después, que entre los cadáveres encontrados no había sido identificado ninguno como el de dicho sedicioso.
SEGUNDA FASE.
Revisando prolijamente el inmueble, pudo comprobarse que allí tenían refugio los principales cabecillas de la organización proscripta en 1973. Así lo demostró la gran cantidad de documentación incautada, entre la cual existía un archivo de los hechos subversivos cometidos desde largo tiempo atrás con pormenorizados detalles sobre quiénes los habían cometido; pruebas de las conexiones establecidas con la organización proscripta el año pasado, para su accionar común, tanto en el plano político como en actos extremistas, y diversos domicilios que se usaban como refugios en todo el país.
También se hallaron pruebas de los contactos establecidos con otras organizaciones sediciosas que actúan en países vecinos, especialmente en Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile, así como en México, Colombia y Venezuela. Entre los documentos que ahora son objeto de severo análisis, se encuentran los referentes a la financiación que obtenían los irregulares para su actividad y especialmente, la que se obtenía de algunos países europeos y la forma en cómo se la distribuía.
Dentro de la reserva que guardan las autoridades no se oculta un optimismo despertado por los últimos golpes asestados a la subversión, considerándose que la misma ha sido prácticamente desarticulada a raíz de los procedimientos cumplidos en los últimos 1O días. Sobre la base de la importante documentación secuestrada, se proseguirá acosando a los sediciosos prófugos.

LA NACIÓN 21 de julio de 1976, difunde un artículo denominado:
CÓMO FUE DESBARATADA LA ACCIÓN SUBVERSIVA.
La decapitación, por así denominar la caída de las máximas figuras de la organización clandestina trotskista, ocurrida en los últimos días fue precedida de un progresivo debilitamiento de sus cuadros, no sólo en las jerarquías, sino tambiÈn en cantidad. Podría asegurarse que otro tanto ocurrió con la restante agrupación delictiva declarada ilegal en 1975. A estas dos calificaciones dadas a los golpes aplicados a la guerrilla, podemos sumar un hipotético gráfico–estadístico-de los distintos procedimientos en que cayeron muertos casi cuatro centenares de extremistas, desde aquella noche del 23 de diciembre último, cuando convergieron sobre el Batallón Viejo Bueno, en Monte Chingolo, numerosos grupos de subversivos dispuestos a dar el más espectacular golpe contra un instituto de las Fuerzas Armadas.
Fueron rechazados en la más sangrienta lucha que se recuerda en nuestro país, en esta sucesión de enfrentamientos. Tomemos como punto de partida ese hecho de Monte Chingolo, donde perdieron la vida un centenar de militantes de las dos organizaciones guerrilleras.
Entre el 24 de diciembre de 1975 y el 24 de marzo de 1976, exactamente tres meses, la represión de la subversión dejó un saldo de tres muertos en la provincia de Tucumán. Con la fecha citada en segundo tÈrmino, en que inicia el gobierno nacional una decidida la lucha antisubversiva, comienza una segunda etapa de 70 días.
Este ha sido un estilo de esta lucha, un sello de cada día, hasta el sumar hoy, desde aquella tarde de Monte Chingolo, la cantidad de 351 muertos.
Desde el 24 de marzo último, la zona donde más terroristas fueron muertos es en la provincia de Buenos Aires, con 107 bajas; luego aparece Córdoba con 67;Tucumán, con 40 y la Capital Federal, con 27; el resto, en otros lugares.

LA RAZÓN:
En su edición del 20 de julio de 1976
, publica un artículo con comentarios sobre los antecedentes subversivos de los dirigentes caídos en Villa Martelli.
DESCABEZAMIENTO DEL EXTREMISMO.
-MARIO ROBERTO SONTUCHO, un contador público nacional que abandonó las tranquilas columnas del "Debe y el Haber" para convertirse en un feroz terrorista, cayó ayer en su ley, al ser muerto por las fuerzas de seguridad durante un enfrentamiento que se registró a 200 metros del cruce de las avenidas General Paz y Panamericana, a las puertas de esta capital.
Santucho, considerado como uno de los principales jefes de organización extremista declarada ilegal en 1973, comenzó a tener triste notoriedad a principios de esta dÈcada, cuando en Tucumán, su provincia natal, organizó una cÈlula terrorista de neto corte extremista. Tres veces se fugó de la cárcel. La primera de ellas ocurrió en 1976 cuando, detenido por las autoridades, fue internado en el penal de Villa Urquíza, en Tucumán y luego, mediante un parte de enfermo, fue trasladado al hospital Padilla, de donde fugó. Tiempo despuÈs reapareció en la ciudad de Rosario, donde fue detenido, y nuevamente logra evadirse, a los pocos días. En 1971, el extremista fue aprehendido en Córdoba, encontrándose en su poder documentos fraguados.
Por disposición de la Cámara Federal en los Penal de la Nación fue trasladado a Villa Devoto y de allí, por razones de seguridad, internado en el penal de Rawson, en la provincia de Chubut En ese lugar es donde protagonizó su tercera y más espectacular fuga, al encabezar una rebelión de presos el15 de agosto de 1972 y donde tras dar muerte a dos guardianes, un grupo de delincuentes subversivos se dirigió hacia el aeropuerto de Trelew. Allí tras tomar como rehenes a pasajeros y familiares de éstos que aguardaban el momento de embarcarse en una aeronave afectada al servicio regular, se apoderaron de la máquina.
Las fuerzas de seguridad, en tanto, habían iniciado la represión de la cruenta rebelión, retornando el control del penal y cercando la aerostación. Un total de diez sediciosos, entre ellos Santucho, lograron subir a la máquina, perteneciente a la empresa Austral, y tras reiterar amenazas al pasaje y tripulación, en un verdadero acto de piratería aérea, lograron aterrizar en Puerto Montt, Chile, desde donde, tras reabastecer a la máquina de combustible, enfilaron a Santiago de Chile. En el país vecino, el grupo -nueve hombres y una mujer -obtuvo salvoconductos para trasladarse a Cuba, pese al oportuno pedido de extradición cursado por las autoridades argentinas a la Cancillería del país trasandino.
Incluso, horas después de la rebelión, el presidente argentino, Teniente General Alejandro Agustín Lanusse, habló telefónicamente con el mandatario chileno, doctor Salvador Allende, quien le dio seguridades en el sentido que los prófugos serían tratados como delincuentes comunes. El grupo de fugados estaba integrado, además de Santucho, por algunos personajes que cobraron posteriormente triste fama en la crónica roja del terrorismo. Ellos eran Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, Jorge Roberto Quieto, Marcos Osatinsky, Domingo Mena, Fernando Vaca Narvaja, Juan Carlos Fernández Goldenberg, Alejandro Enrique Ferreira, Víctor JosÈ Fernández y Ana Weissen, la única mujer.
En Trelew, en tanto, entre las bajas de la guerrilla cayó la mujer de Santucho, Ana María Villarreal. Los prófugos, tras una corta permanencia en Cuba reingresaron a nuestro país, por diversos lugares, ya principios de 1973, Santucho convocaba a conferencias, de prensa y otorgaba entrevistas exclusivas a periodistas de medios extranjeros. Una ley de amnistía, sancionada por el Congreso de la Nación, a poco de asumir la presidencia Héctor J. Cámpora, "redimió" a los subversivos y les posibilitó reanudar, otra vez, su tarea.
José Benito Urteaga ocupaba un lugar clave en los cuadros de la subversión. De 31 años, alcanzó notoriedad al participar con otros extremistas en el asalto perpetrado en 1970 contra la sucursal 9 de julio del Banco Comercial del Norte, en Tucumán, donde los irregulares obtuvieron un botín de $ 20.000.000. Posteriormente se lo vinculó con el secuestro y asesinato del ejecutivo de Fiat, Oberdan Sallustro, así como con la muerte del capitán Roberto Eduardo Carbajo, al que los extremistas ultimaron en San Nicolás, en noviembre de 1974.
Estaba casado con la señora María de los Angeles Dávila, de quien se separó. Intensamente buscado a raíz del mencionado atraco al banco tucumano, pudo ser capturado y remitido al penal de Villa Urquiza. Pero en septiembre de 1971 protagonizó, juntamente con otros subversivos presos, sangriento motín durante el cual murieron cinco guardia cárceles y otros tres recibieron graves heridas, aprovechando Urteaga para fugar.
Domingo Mena, de 28 años, era, al igual que los anteriores, uno de los más conspicuos ideólogos y hombres de acción de la organización de extrema izquierda ilegalizada en 1973. Nacido en Italia, se desconoce cuándo ingresó a nuestro país, pero desde muy joven comenzó a actuar en hechos subversivos. Durante 1970 protagonizó numerosos hechos de resonancia, como copamiento de locales policiales y estaciones ferroviarias. Detenido en 1971, en la provincia de Entre Ríos, fue trasladado a Rawson, donde participó en la fuga de 1972.
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