Photobucket - Un soldado no tiene que pedir perdón por defender su patria - Photobucket - Juicio y castigo, ni olvido, ni perdón a los terroristas de la subversión - Photobucket

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lunes, 14 de diciembre de 2009

"OTROSÍ" Nro. 26 – marzo del 2001 - DE LA RUA CASTIGA -

"OTROSÍ" Nro. 26 – marzo del 2001

- DE LA RUA CASTIGA -

Por fin el gobierno, después de soportar con gesto entre indefinido y compungido los arrestos verbales del patético y ridículo Fidel Castro, tomó la gran decisión: parece que en abril va a votar condenando al régimen marxista de Cuba. Sin duda matizará la ferocidad del gesto con algún pronunciamiento contra el embargo establecido por EE. UU.; lo hará como concesión a la izquierda más barullera de la Alianza, la de Alfonsín y Storani que no quieren desvestirse tanto.
Pero - he aquí la contradicción que no es tanto incoherencia como cobardía - al mismo tiempo dispuso tomar distancia con respecto al capitán Cavallo, a punto de ser entregado por un juez mejicano a un juez español, ninguno de los dos con derecho para ello. Es decir el gobierno lo entregó al compatriota sin mover un dedo

¿Porqué lo hace, si el militar, al igual que otros tantos, defendió al país de la agresión desatada por el mismo Castro veinte años atrás, el mismo al que veinte años después sancionará con su voto en la UN?

Hay detrás de esta posición balbuceante e intermedia algo del pastiche en el que gusta moverse nuestro gris presidente, esa mescolanza de blancos y negros que no da ningún color pero que sirve para eludir cualquier compromiso en cualesquier sentido.

Huir hacia cualquier lado es la consigna, refugiarse donde sea, postergar todo hasta mejor oportunidad que no se sabe ni se quiere saber cuándo llegará. Tirar para adelante, sin rumbo ni tampoco escrúpulos, desconfiando de algunos, traicionando a los amigos, olvidando los principios básicos, cediendo ante la mínima presión, para no enajenarse la voluntad de los poderosos y gritones.

Esta es la política de De la Rúa o la estrategia o la táctica o el instinto visceral del animal que se siente siempre acosado y siempre tembloroso.-

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- INESPERADO GABRIEL CAVALLO -
Aunque se sabía desde hace tiempo que el juez Gabriel Cavallo tenía preparada la maniobra - a instancia del ex y perpetuo montonero Verbitski- de declarar la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, no dejó de sorprender el rebuscado fallo que coloca al magistrado en situación óptima para escalar posiciones en el radicalizado orden jurídico-moral que entrevé y a cuyo advenimiento contribuye con plena conciencia a partir de su intolerable y estratégica decisión.-

El mecanismo montado por la izquierda y la para-izquierda ha empezado a funcionar con más eficacia. Logrado el propósito central consistente en borrar de la opinión colectiva y de la "cultura" aceptada la memoria del terrorismo en acción, se da el paso siguiente: retomar la persecución de los vencedores de ese terrorismo tratándolos - sin pruebas y casi sin defensa - como delincuentes.

Son dos movimientos que se corresponden, dos brazos de la misma pinza ya que una etapa, la del olvido, no tendría utilidad sin la otra y ésta no sería posible sin la primera. Aquí es donde entra a jugar su papel Cavallo, puesto sin pudores mayores al servicio de los organismos de derechos humanos y apostando sin recelo a la buena fe de éstos, con lo que revela algo peor que ingenuidad.-

No estamos, por cierto, al momento de escribir estas líneas en aptitud de comentar su larga sentencia de casi 200 páginas en la que hace seis meses que viene haciendo trabajar a sus secretarios; pero por los trascendidos periodísticos pareciera su pronunciamiento pivotea en torno a la suposición que los delitos de lesa humanidad - como él supone de antemano que son éstos que se esfuerza en atribuir a los militares argentinos - son imprescriptibles e inamnistiables.

Olvida que en el caso que se esté ante ilícitos de esa naturaleza, tales caracteres recién fueron incorporados a la legislación por la reforma constitucional del 94, al incluir en el texto máximo los correspondientes tratados internacionales que así lo declaran.

Deja entonces de lado, en su repentino afán vindicativo, dos universales principios del derecho criminal, el de la irretroactividad de las leyes penales y el de la aplicación de la norma más favorable al reo.

En este conflicto - que es más de conciencia que jurídico y más moral que científico - el juez opta por ... los intereses de la izquierda; lo hace sin remordimientos y con astuto sentido de la oportunidad, cuando se está saliendo de una crisis política y sabedor de la resonancia de su decisión y, en especial, a quien beneficia. Deseó dar un salto atrás de más de una década pero por cierto no más allá porque entonces comprometería a las bandas terroristas a las que previamente había colocado fuera del conflicto, como dijimos condición indispensable para esta ficción.-

Ahora bien ¿cómo se opera todo esto? El planteo resulta claro si lo queremos ver. Esta maquinaria, relativamente simple, en la que acaba de inaugurarse el juez Cavallo y uno de cuyos extremos es la extraña secretaria de derechos humanos Diana Conti que cierra todos los pasos administrativos a los ingenuos pedidos - los recursos de habea data - de más de mil militares, ha empezado a funcionar con nuevo fogonero - el juez Cavallo - en el marco provisto por los mismos militares; éstos, en un proceso de autocrítica y de autodisolución iniciado por el impresentable general Balza, perdieron conciencia de lo que fue y es la Guerra Revolucionaria y comenzaron, muchos sin quererlo y otros sin advertirlo, a ilegitimar la lucha que se mantuvo contra ella.
Procuraron acercarse a los sobrevivientes de un bando que no perdona ni olvida y que se encuentra en plena militancia.

Ese monstruito irredento de Verbitsky se permite el lujo de burlarse de los jefes del Ejército argentino y de adoptar un aire de perdonavidas en actitud semejante a la que probablemente adoptó cuando actuaba como segunda o tercera figura de la alianza criminal que se llamó Montoneros.

Los jefes militares deben comprender que no son sólo ellos los humillados sino las instituciones que integran - lo que es mucho más grave e irreparable - y, en última instancia, la sociedad toda. Las FF. AA. han tendido - con mayor o menor sinceridad - una mano de reconciliación que, con todo, no dejó de ser generosa pero que, de hecho, resultó incomprendida y desairada. Tal gesto comprometió raigalmente el sentido de la guerra antisubversiva (y, por idéntico razonamiento el de la Subversión misma).

Pedir perdón sin derecho ni representatividad (el perdón es un sentimiento personal, no institucional) fue algo tan grave como haberse rendido en plena lucha, es desconocer el esfuerzo realizado por los que cayeron, es desacreditar e ilegitimar la guerra que las Fuerzas Armadas y de seguridad llevaron a cabo en defensa, en nombre y al lado de la sociedad agredida por el terrorismo desatado desde Cuba.

Fue una guerra singular, total e inédita en la historia, que recurrió a los medios más inhumanos y antihumanos imaginables, con principios vagos y fines ocultos . Fue y es una guerra radical, a vida o muerte, con odios que no se aplacan y objetivos que persisten aunque cambien los métodos y el discurso.

Fue y es, por sobre todo, una guerra implacable y básicamente ABIERTA y NO CLAUSURADA. Pendiente bajo otras formas y otras excusas, con hombres algunos armados (los perejiles de superficie) y ahora con otros desarmados pero con toga o con pluma.-

LA GUERRA SIGUE ABIERTA y constituye un error que puede llegar a ser mortal si se la da por terminada unilateralmente mientras uno de los bandos no lo considera así y la continúa en tribunales ficticios, ocupando cátedras, medios de comunicación y espacios de poder y se mantiene y se intenta ejecutar una condena no pronunciada por nadie - excepto por los bien rentados ideólogos del terror, como las Madres, las Abuelas, los miembros de la CONADEP y algunos funcionarios judiciales, legisladores y ministros y secretarios del Poder Ejecutivo -.

No tienen derecho los responsables de nuestra defensa a abandonarnos cuando la guerra se prolonga, a dejarse humillar - como lo hizo el mencionado Verbistky en declaraciones sobre los reclamos de los jefes del Ejército - ni a confundirse de enemigo y de ocasión. Compréndanlo: la guerra continúa porque nunca fue cerrada, subsiste subterránea pero implacable y reaparece con pronunciamientos como éste que comentamos.-

El fiscal Cañón continúa por supuesto al acecho, así como otros camaristas de La Plata, Bahía Blanca, San Martín y varios otros tribunales igualmente infectados de izquierdistas. No se puede bajar los brazos ni distraerse frente a un enemigo que tiene la voluntad profunda de seguir siéndolo y actuando en consecuencia: sea engañando como ciertos comunicadores, sea forzando el derecho como algunos jueces, sea colaborando como determinados diputados y políticos. El mal avanza, se inserta por las vías más impensadas, explota las patologías más íntimas y se aprovecha de una mala memoria perversamente creada y manipulada desde fuera y dentro del poder y en sus círculos más inesperados.-

Ilegitimar la defensa es legitimar el ataque que es lo que se procura ahora desde el Poder Judicial. Nada es gratuito ni inocente . Lo que se perdió en la batalla se gana en los despachos tribunalicios. Las FF. AA. no están solas ni unicamente ellas están en riesgo. El Enemigo, que jamás se fue, vuelve con una agresión total y radical, como antes. Hay que volver a saberlo.-

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EL PERDON DE DE LA RUA

El último día hábil del año fue el elegido por el presidente De la Rúa para cumplir su promesa-amenaza de condonar las penas de once de los trece terroristas que en 1989 tomaron a sangre y fuego el regimiento de La Tablada y que fueran sentenciados por un tribunal de derecho con todas las garantías de que es capaz nuestro sistema jurídico.

Durante más de una década nadie tuvo ninguna objeción que hacer y todos, incluso los delincuentes y sus cómplices conocidos y desconocidos, aceptaron la sentencia. Pasó el tiempo y la izquierda se reubicó en el continente y - ya en el poder en la Argentina - fue tramando la maniobra de liberación de estos para lo cual optó por dos vías o, mejor, dos tácticas.

Una consistió en trasladar el centro de la cuestión jurídica a un aspecto tangencial y adjetivo y, por lo demás, bastante artificial, la supuesta falta de la doble instancia reclamada por el Tratado de San José de Costa Rica como si la justicia de la sentencia no tuviera importancia. El otro camino elegido fue poner en movimiento todos los elementos de presión - públicos y privados, oficiales y particulares, clandestinos o no - sobre un gobierno, como el actual argentino, no sólo débil sino comprometido por alguna razón secreta con los terroristas.-

Finalmente, a los tirones - después de haber agotado tanto la instancia legislativa como la judicial - salió el malhadado decreto 1263/00 que, irracional y prepotente como pocos, dispone una disminución de las penas a que fueron sometidos Gorriarán Merlo - arquetipo subsistente del asesino serial - y los demás componentes de su banda. Las preguntas y consideraciones fluyen espontáneas y alarmadas apenas conocida la aberración.-

En primer lugar se ha de advertir que se está ante una clara discriminación en beneficio de delincuentes tenidos por tales en legal forma con lo que se desconoce el vital principio de igualdad ante la ley.

Ahora podrán ocurrir dos cosas: a) que todos los demás presos llamados "comunes" (como si los de La Tablada no lo fueran) procesados o condenados requieran a su turno una generosidad similar de parte del P. Ejecutivo; b) que el propio gobierno tome la iniciativa en ese sentido y empiece a disponer la libertad masiva repitiendo la misma argumentación jurídica invocada para el caso, es decir ninguna.

En una y otra hipótesis el Estado de Derecho, en el que creíamos vivir y al que realmente suponíamos mejor afianzado y más fuerte, se conmovería profundamente como acaba de ocurrir por la promulgación de este decreto de virtual amnistía y otros cinco por los cuales el poder administrador se superpone y desplaza a los otros dos.-

Tampoco es cierto que en los supuestos considerados en esta catarata de disposiciones haya habido razones de necesidad y urgencia. Ciertamente no las hubo en el decreto 1263 de referencia si es que las tímidas y retóricas insinuaciones de la CIDH - avanzada de la mencionada maniobra de la izquierda internacional - son tomadas en su verdadero alcance político y jurídico: no iba a haber sanciones porque no están previstas en el ordenamiento legal que compromete al país en materia penal ni su prestigio quedaría mancillado como balbucearon algunos de los vergonzantes voceros del gobierno que debieron dar la cara en ausencia del titular, refugiado por ese entonces en Chapadmalal.-

Más curiosas y sugestivas fueron las palabras del ministro del Interior Federico Storani que, pocas horas antes del anuncio de los decretos de marras había denunciado reuniones de elementos de izquierda supuestamente para trazar un plan de alteración del orden público

¿Alguien lo puede entender? ¿Necesidad de hacer buena letra? Si los servicios de inteligencia - que dependen de ese ministro y de su segunda, la siempre montonera Nilda Garré - detectaron tales movimientos ¿cómo y porqué se realimentan al mismo tiempo a esas fuerzas oscuras de las que el gobierno dice sospechar, poniendo en libertad a los peores y probadamente más sanguinarios elementos de izquierda? Porque, por lo demás, nadie puede estar razonablemente seguro que Gorriarán Merlo y sus cómplices, después de haber recorrido el continente sembrando la muerte en cuanto frente guerrillero se les ofreció, no volverán a sus andadas como parecen reclamarles sus genes o su cultura de la violencia bebida en Cuba.

Por lo pronto no se mostraron en ningún momento arrepentidos ni dispuestos a rectificarse y buen indicio de ello es que forzaron al poder político para que se les dé por purgada una pena que merecieron ¿Quién se hará cargo si lo que es previsible - que retomen las armas y rehagan su erotismo por los "caños" - sucede?

Es atroz que el presidente De la Rúa en el 2000 repita los errores y recaiga en la irresponsabilidad del diputado De la Rúa en 1973. Como los nobles franceses exilados, él tampoco olvidó ni aprendió nada. El terror pasó a su lado en vano y lo vuelve a recibir con el mismo falso democratismo de un cuarto de siglo atrás.-

Pero el hecho y el interrogante siguen en pie ¿por qué perdonó? ¿O no considera que la sentencia aplicada a los terroristas era y es justa? Sobre esto el decreto no se pronuncia e insiste en distraer la atención hacia el tema de la doble instancia que, de haber faltado, pudo ser resuelto de otra manera más equitativa que la directa dispensa de la sanción.-

Un dato aun más alarmante y que encierra las peores perspectivas es el de que el presidente no estuvo solo en la emergencia; lo acompañó la clase política casi en su totalidad. Porque ni Alvarez - sin duda uno de los artífices de la maniobra - ni los diputados de la Alianza que se mostraron críticos o renuentes a apoyarlo en los otros decretos, guardaron un silencio complacido y complaciente con respecto a éste de la condonación. Ibarra, jefe de la ciudad de Buenos Aires, fue otro que guardó un silencio pleno de indisimulada satisfacción, él que poco tiempo antes se movilizó hasta Roma, luego de un veraneo en Cuba, para pedir que se mantuviera preso a un compatriota sin pruebas ni motivo. Ellos tampoco olvidaron nada y este paso sirve, por lo menos, para que al repetir sus mismas posturas de antes queden desnudos y sin máscaras que, para muchos, es una forma -quizá tardía- de conocerlos y reconocerlos.-

El presente texto ha sido escrito apenas tomamos noticia del decreto de condonación de penas, integrante de un paquete que, como se explica más arriba, inocula un principio de muerte en el Estado de Derecho argentino, sólo que esta vez entre los aplausos de la izquierda internacional que hoy resume lo que permite llamarse civilización y contiene toda forma de legitimidad.

Los responsables debieran comprender, aunque sea tarde, que con esta laxitud no se hace sino alentar y alimentar al terrorismo, que no sólo no se ha ido sino que está instalado en los entresijos del poder desde donde persiguen a sus enemigos.-

Porque, yendo más a fondo, es ingenuo suponer, creer o hacer creer que el terrorismo desapareció, se purgó o se transformó. Unos pocos encarcelados y la mayoría en gozosa libertad, ninguno de sus protagonistas ha declinado de sus procedimientos criminales ni arrepentido de sus atentados ni rectificado su vesanía ni abandonado sus principios.

Han vuelto vencedores y vengativos y ocupado cuanto lugar pueden, desde el legislativo, como Torres Molina diputado, Moreau senador y Echegaray legislador porteño hasta los medios como Lanata, Verbitsky y Eliachev periodistas y un interminable etcétera y desde la justicia como Duhalde y Schiffrin hasta la burocracia administrativa como D. Conti , F. Storani, Becerra, Oliveira, la recién incorporada Puigros ... , desde los constantes acosadores del poder como Nosiglia, Bonadeo, Cerrutti hasta los ideólogos del "martirologio" como Bonasso hasta culminar en el patrono de todos ellos, Raul alfonsín y su íntimo comité

¿Cómo pensar que los terroristas se iban a ir? Huyeron pero no se fueron, resurgen como las lagartijas: el ERP se continuó en el movimiento Todos por la Patria. Vuelven por afuera, con otros métodos, otros reclamos, otro talante, no como victimarios sino como víctimas y no practicando la violencia propia sino denunciando la ajena, ya no son socialistas sino liberales, ni agresores sino infiltrados.

Pero la Revolución continúa entre Mao y Gramsci, entre la guerra de avance y la de posiciones, entre el ataque y la descomposición. Están consiguiendo un triunfo que puede serles decisivo: han hecho perder al Estado y a la sociedad la claridad y la convicción de sus objetivos mientras ellos conservan los propios en sus inteligencias, corazones y organismos. Sembraron la confusión manteniendo sus certidumbres, hicieron extraviar el rumbo asegurando el propio. Inyectaron un complejo de culpa en tanto ratificaban sus virtudes. Desorganizaron la defensa de la ciudad -nuevo caballo de Troya- afinando el avance sobre ella. Todo al mismo tiempo, con disonancias a cargo de energúmenos como las Madres y alternancias como las Abuelas.


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Dr. Víctor Eduardo Ordóñez
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